PREGÓN
DE LA SEMANA SANTA COMPETEÑA
Por
ANTONIO NAVAS MONTES,
Cronista Oficial de la villa
En
Agosto de pasado año tuve el privilegio de poder pronunciar el pregón de la décimo
séptima Noche del Vino de Competa, como todos Vds. Recordarán,
Aquella noche rebosaba alegría por doquier, deleitándonos con la
belleza de nuestros bailes y con la exquisitez de nuestro vino. Fue una fiesta
entrañable en la que lo pasamos muy bien y pienso que también los que vinieron
de fuera. Quizá no exagero si afirmo que la Noche del Vino es, hoy día, la
fiesta pagana más importante de cuantas en Competa se celebran.
Pero no diría la verdad si no
afirmara con la misma rotundidad, que la celebración de la Semana Santa de Cómpeta
es igualmente la fiesta religiosa más importante de cuantas se celebran en este
pueblo.
Vuelvo a ser distinguido por las
Autoridades de mi pueblo, en este caso la Autoridad Religiosa, al ofrecerme esta
Tribuna, para poder pronunciar este Pregón de la Semana Santa Cómpeteña.
Los mayores podrán recordar que en
el año 1967 pronuncié un Pregón
semejante en la Peña Recreativa Cultural de Competa, el Sábado de Pasión, y
luego lo repetí en esta misma
Santa Iglesia, el Miércoles Santo siguiente. Era Presidente de la Peña D.
Sebastián Páez Torres (q.e.p.d.) y
Cura Párroco D. Mariano Porras del Pino. Ya
es hora , por tanto, de que deje paso a las nuevas generaciones y que
sean otros lo que continúen un poco con estas cosas, que es necesario que
continúen, y alguien tiene que hacerlas..
Propongo desde aquí, y hago votos
para que así sea, el que se institucionalice, a partir de este año, el Pregón
de la Semana Santa Cómpeteña. Este acto,
enmarcado dentro de la más pura ortodoxia
religioso-cultural podría ser organizado por el Párroco o por las mismas
cofradías. En definitiva por el pueblo.
Y vamos ya sin más preámbulos a
entrar en la materia que hoy nos congrega en este lugar sagrado, cual es
hablar de la Semana Santa en general y de la Competeña en particular.
En la Semana Santa los católicos
celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Así de escueto y así
de profundo. La Semana Santa actual difiere en lo externo con la Semana Santa de
hace un siglo; evidentemente pero
en lo interno, en lo espiritual, no difiere tanto. Si acaso se ha acomodado a
las nuevas directrices de la Iglesia Católica en esta materia.
En la celebración de la Semana
Santa conviene distinguir por tanto dos aspectos fundamentales: primero el
espiritual, interno y recogido, en el que la inmensa mayoría de los católicos
solemos ponernos en paz con el Creador de cielo y tierra. Durante la Cuaresma
hemos procurado procurando ser un poco mejores con nosotros mismos y con
nuestros semejantes, nuestros hermanos en Cristo según el Evangelio.
El segundo aspecto, es el más
representativo, teatral y público, como son las procesiones.
“ La procesión es el acto de ir
ordenadamente de un lugar a otros, muchas personas, con algún fin público y
solemne, por lo común religioso”.Los cristianos han ido construyendo imágenes
principalmente de Jesús y María en determinados momentos y actuaciones de sus
vidas, aquí en la tierra, tomadas de la Sagradas Escrituras y concretamente de
los Santos Evangelios.
No soy capaz de dar una fecha del
comienzo de nuestra arraigada costumbre de salir en procesión, fundamentalmente
en la Semana Santa, pero ha de ser de varios siglos. Me estoy refiriendo
naturalmente a las procesiones de la Semana Santa de Competa.
También en esta fiesta, como en
otras muchas de carácter pagano, nuestra fiesta se distingue de las de otras
ciudades. Los cánticos que solemnizan el septenario a la Santísima Virgen de
los Dolores, las canciones que
acompañan cada una de las catorce estaciones del Santo Vía crucis del Viernes
Santo por la mañana, así como las
estrofas angustiadas y sentidas que se cantan en cada una de las siete palabras
en el Sermón del Viernes Santo por la tarde, no se cantan en ningún otro
pueblo, que se sepa, de nuestro entorno. Estas canciones, con su letra y su música,
se le atribuyen a un Párroco que hubo en Competa, a primeros de siglo, que se
llamaba D. Andrés Gómez Camacho.
La Semana Santa propiamente dicha
comienza el Domingo de Ramos. Tras la solemne Misa y la bendición de los ramos
de olivo y las palmas, saldrá ala calla la primera procesión que dará su
recorrido por la Carrera. En ella conmemoraremos la entrada triunfal de Jesús
en Jerusalén. El paso se conoce cariñosamente como “ la pollinica”.
La noche anterior había vuelto Jesús
a Betania a había cenado en casa de Simón el Leproso. Lázaro, el resucitado días
antes, se sienta a la mesa que
sirve Marta. Maria, en agradecimiento a su amigo Jesús, por haberle devuelto la
vida a su hermano Lázaro, rompe un tarro de alabastro que contenía perfume y
lo derrama sobre la cabeza de Jesús. Judas protesta por este despilfarro y dice
que con el dinero que el perfume calía se podía haber dado limosna a muchos pobres. El evangelista fedatario de es hecho, aclara
que a Judas, que fundamentalmente era un ladrón, le traían sin cuidado
los pobres. El gesto indica la avaricia de Judas y revela la raíz motivadora de
la traición .
El domingo por la mañana Jesús va
de Vetan a Jerusalén, y en el Monte de los Olivos, como a un Km. Se organiza
una marcha triunfal. La gente grita ¡ Hosanna ¡ ¡ Bendito el que viene en
nombre del Señor, el Rey de Israel ¡ Esta misma gente será la que días más
tarde grite con más ahínco aún
¡ Crucificarle¡ ¡ Crucificarle¡
Según el evangelio del que hacemos
uso constante, Jesús ese día visitó el templo y por la tarde volvió a
Betania con sus discípulos.
Desde hace unos pocos años el miércoles
Santo por la noche los competeños asistimos
procesión de Nuestro Padre Jesús Cautivo, a cuyo paso se unió el
pasado año el de Nuestro Padre Jesús atado a la columna. Dos imágenes bellísimas
que recorren nuestras calles en medio
del fervor popular, arraigado en los competeños. Y que se manifestará en todas
y cada una de las procesiones de nuestra Semana Santa,
En su poesía
“ El Cristo de los Gitanos”, o lo que es lo mismo al cristo de la
Columna, dice el gran poeta José Carlos de Luna.
Amarrado a
una Columna
Le escupen
y le agofetean
Y le
coronan de espinas.
Y la
sangre,
Y la sangre
le chorrea
Por la
carita divina .
Arrepara
como va,
Con las
manitas atás,
En cueros y
esmoresio
Como acá,
Cuando
semos condusios
Por
calumnia levantás.
Tenemos a Jesús cautivo y a Jesús
azotado. Ya estaba en el ánimo de Caifás desde hacía algunos días el dar
muerte a Jesús. Hobo orden de busca y captura anterior al Domingo de Ramos con
el fin de asesinarlo, pero los acontecimientos de Jerusalén aconsejaron revocar
esta orden. El sumo sacerdote Caifas había dicho a los escribas y fariseos: “
Os conviene que muera un solo hombre por el bien del pueblo y no perezca toda la
nación”.
Con anterioridad a la detención de
Jesús, tuvo lugar la traición de Judas. Siempre hubo traidores, confidentes y
delatores y en el proceso que iba a padecer Jesús, no podía faltar.
A la puesta del sol del jueves, Jesús
se reunión con los doce para celebrar la cena pascual. En ella revela que uno
lo traicionará y dirigiéndose a Judas le dice: “ lo que has de hacer hazlo
cuanto antes”. Judas salió del
cenáculo, los demás quedaron sobre
mesa bastante rato.
A Jesús lo prenden tras el beso
que le dio Judas y que sirvió de identificación, “ A quien yo besare, aquel
es “ Tras la escaramuza de Pedro se llevan a Jesús y sus discípulos
le abandonan y huyen.
Ante Caifás Jesús es objeto de
todo tipo de injurias, calumnias etc. Incluso se llevan testigos falsos para que
declaren en su contra. De todas estas argucias se vale Caifás para poder llevar
a cabo lo que venía pensando con anterioridad, que no es otra cosa que cometer
un crimen por razón de Estado. Una de las acusaciones por las que a Jesús lo
condenan a muerte, “ Reo es de muerte”, es por decir “ Tu has dicho “,
cuando se le pregunta si él es el Hijo de Dios .
Pero Caifás no tiene poder de
mandar ejecutar una sentencia de muerte, de ahí que mande a Jesús al Pretorio
donde, Poncio Pilato, Procurador de Roma en la Judea, era la autoridad que debía
confirmar o revocar la pena.
Poncio Pilato no encuentra delito
en este hombre. Se encuentra como aturdido y envía a Jesús a Herodes, por
entender que era Galileo y por una cuestión competencial o jurisdiccional.
Herodes era la Tetrarca de Galilea. Herodes rechaza la competencia y devuelve
al reo a Poncio Pilato. La mujer de Poncio Pilato Claudia Prócula, le
envía un recado a su marido en el que le dice “ No resuelvas nada contra este
justo, porque con muchas la congojas que he sufrido en sueños por su causa. “
Como veis siempre hubo recomendaciones hasta para los jueces.
Poncio Pilato se resiste a condenar
a muerte a Jesús y por ello lo manda azota. Pero más tarde se rendía ante el
pueblo judío, con el conocido gesto de lavarse las manos públicamente, dando a
entender con ello que nada tenía que ver en la ejecución de Jesús Nazareno
Rey de los Judíos, título que él mismo le puso.
El jueves Santo volvemos a tener
una importante procesión. La encabezada la bella imagen de nuestro Padre Jesús Nazareno,
seguido de la no menos bella María Magdalena y la Santísima Virgen en su
advocación de los Dolores. El recorrido, siempre por la “ estación larga”,
se hace y difícil y pintoresco a la vez, pues el paso por las empinadas y
angostas calles, rozando las macetas de los balcones y rejas, revolviendo una
esquina tras otra , es de gran
belleza y tipismo que no comentemos demasiado los de aquí , por la costumbres
que tenemos de vivirla años tras año.
Los tronos
son cada vez más bonitos . Las bandas de cornetas y tambores redoblas y ordenas
la procesión. Me consta el gran esfuerzo desinteresado que llevan a cabo los
Hermanos Mayores de todas la Cofradías de Competa, a las que casi todo el
pueblo está apuntado y colabora económicamente por mantener y mejorar todas la
impedimentas que las imágenes y los tronos necesitan. Vaya desde aquí mi público
y particular agradecimiento.
Amanecer del Viernes Santo. Santo Vía
crucis al que asisten todos los hombres de Competa. Muchos competeños vienen sólo
para esta procesión, por que el Vía Crucis lo llevamos todos nosotros muy
dentro. También hay aquí una nota diferenciada respecto de otros pueblos.
Porque a esta procesión solo van los hombres, que cada año participan más en
el mismo , cantando canción tras canción durante las dos
horas aproximadamente que dura la procesión. La sobria imagen de Cristo
en la Cruz, obra del insigne Catedrático competeño
D. Placido Ávila Reina, se eleva majestuosa sobre la muchedumbre que le
acompaña y que a su regreso abarrota la plaza. Este acto supone un sacrificio,
que alguien puede decir que se hace por costumbre piadosa. Yo afirmo que es una
manifestación inequívoca de la religiosidad de los competeños. Muchos le dirán
al Hijo de Altísimo, como en el soneto a Cristo Crucificado.
“ No me
mueve, mi Dios, para quererte
el cielo
que me tienes prometido,
ni me mueve
el infierno tan temido,
para dejar
por eso de ofenderte.
Tu me
mueves, Señor, muéveme el verte
Clavado en
esa Cruz y escarnecido
Muéveme el
verte tu cuerpo tan herido
Muéveme
tus afrentas y tu muerte.......
Pasado el mediodía del Viernes
Santo, Cristo llegó al Gólgota con su cruz a cuestas. Entre dos ladrones lo
crucificaron. Junto a la Cruz había muy poca gente seguidora de Jesús. ¿
Donde estaban sus discípulos, salvo uno? ¿ donde los curados? ¿por qué no
estaban todos los que comieron sus panes y sus peces? . Efectivamente, a la hora
de la verdad como le ocurre a cualquiera de nosotros en nuestros días, cristo
contó como no podía ser de otra manera, contó
con su Santísima Madre, la Virgen María.
Conviene poner de manifiesto el fenómeno
de la Rendición, que también conmemoremos durante la Semana Santa. Cuando ya
se está agotado el cumplimiento de la pena, es decir, cuando Cristo ya está
crucificado, por las propios méritos que Jesús derrama en todo este
padecimiento, comienza la Redención salvado la primera alma; la del ladrón
arrepentido. “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. El
redentor ha de ser Dios y Hombre-Jesucristo- y no hay más que una sangre
redentora: la que derramó nuestro Señor en la Cruz.
Pero con Cristo redentor en la
Cruz, María ejerce su oficio de corredentora, ofreciendo aquél cuerpo y aquélla
sangre que eran también suyas, uniendo todos sus dolores
con los dolores de Jesús.
Alrededor de las tres de la tarde,
Cristo dio una gran voz, “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” e
inclinando la cabeza expiró. Se acaba de ejecutar la sentencia impuesta a Jesús
por los delitos de los que se le acusaba. Un delito religioso de blasfemia –
por decir ser Hijo de Dios – y otro un delito político de sedición
- por decir ser rey de los Judíos-.
Pero al pie de la Cruz estaba María.
Reproduzcamos en nuestra imaginación la escena de Calvario. El horizonte
aparece entenebrecido. Todos han vuelto a Jerusalén. Queda tan solo en el Gólgota
la cruz redentora, cuyos brazos oscuros se recortan sobre el cielo oscurecido. Y
al pie de la Cruz, una mujer. La única que ha comprendido el misterio de la
Cruz y por tanto la adora en aquel instante. Las demás personas que acompañaron
a María durante la crucifixión, son presas de la duda, de la confusión y el
terror.
María Santísima percibe,
comprende y siente con plenitud el drama que se ha desarrollado en el Calvario.
Sabe que rasgado el velo del templo, ha muerto la sinagoga; que ha nacido la
Iglesia y que en los siglos venideros el signo del nuevo pueblo de Dios, será
la Santa Cruz. He ahí a la mujer fuerte. María al pie de la Cruz es una bellísima
expresión simbólica de la misma.
Por eso María aparece siempre
acompañando a sus Hijo a lo largo de su pasión, muerte y resurrección. El día
de Viernes Santo, en la primera procesión de la noche, le siguen al Cristo
Crucificado, María Magdalena, la Santísima Virgen de las Angustias, el Santo
Sepulcro, talla del mismo autor que el Crucificado, y cerrando el cortejo. Su
Santísima Madre, la Virgen de los Dolores. Gran procesión es ésta, que la
componen cinco pasos a cual más lucido, en los que cada uno se esmera para no
defraudar a sus conciudadanos. Su recorrido es preciado desde los rincones,
poyos y balcones de su recorrido, por multitud de personas que por diversas
causas no participan en la procesión. Lo que si es cierto es que esa noche no están en casa nada más
que aquellos que están enfermos o impedidos.
En la larga noche del Viernes Santo
contemplamos los competeños una
nueva y particular procesión Vuelvo a reiterar aquí la singularidad de la
Semana Santa competeña, pues a la Soledad, que así se llama la última de las
que salen en este día, solo van mujeres. La única imagen de esta ordenada y
devota procesión es la santísima Virgen de los Dolores, que viste de luto
riguroso, y que es llevada por hombres que necesariamente han de ser casados. La
mujer competeña acompaña en su soledad a la Virgen más querida de Competa.
Son más de las doce de la noche. La luna está llena, el cielo levemente se
rompe por el redoble del tambor.
Cuando yo era niño, puesto que no
podíamos ir a la procesión nos dedicábamos a contar las mujeres que iban en
ella. Uno contaba las de una fila, el otro la de la otra. Algo parecido hacían
la niñas en la procesión del Vía Crucis, donde como ya he dicho, sólo van
hombres.
Los amigos de Jesús, José de
Arimatea y Nicodemo lo habían bajado de la Cruz y lo dejaron un rato en los
brazos de sus madre. Esta estampa la tenemos bellísima en la Virgen de las
Angustias, que un rato antes desfilaba en la procesión. Después le dieron
sepultura y le colocaron una gran piedra por delante del sepulcro. Se había
hecho todo lo que humanamente se podía hacer.
Pero la Virgen, de vuelta a su
casa, no está sola. La acompaña en su sentimiento, en su soledad y en su
dolor, al menos en Competa, todos los competeños, que nos sentimos hijos de María.
No en vano unas horas antes, cuando Cristo estaba en la Cruz, se dirigió a su
madre, y le dijo: “ Mujer, he ahí a tu hijo”, dirigiéndose luego a su discípulo
amado Juan, le dijo “ Hijo he ahí a tu madre”.
Después de este largo día del
Viernes Santo pudiera parecer que la Semana Santa está casi acabada. Y es
verdad en lo material , pero no en lo sustancial. Lo que los católicos
conmemoramos a lo largo de la
Semana Santa es la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y en esta momento
estamos todavía en la muerte.
Pero al tercer día resucitó en el
Credo, y nos encontramos entonces en el Domingo de Resurrección. Ultimo día de
la historia que conmemoramos y día
esta del gran triunfo del cristianismo. Cristo venció a la muerte y al pecado y
con él salvó a toda la humanidad para el Padre.
Tras la misma solemne saldrá la
ultima procesión con el Cristo Resucitado, en cuya talla el escultor fijó ya
sus ojos mirando al cielo. María Magdalena, la en otro tiempo criticada, pero
siempre amiga del Nazareno, que ya viste de manera más alegre, y se ha dejado
el Cáliz que siempre llevaba, donde recogía las lágrimas que derramaba los días
anteriores durante la pasión. Cierra la procesión la Santísima Virgen de los
Dolores a la que se le cambió la cara de tristeza por la de gozo y su riguroso
luto por el manto azul, color del cielo, a donde llegará un día en cuerpo y
alma.
Se acabó así nuestra Semana
Santa. Una Semana Santa, ésta de Competa, que cada año resulta más bonita,
espléndida, y vistosa en lo externo y más recogida y edificante en lo interno
y trascendental. Esto es debido por una parte,
al gran esfuerzo y dedicación que todos los mayordomos de todas las
Cofradías ponen, de manera altruista, a lo largo de todo un año; y de otra, al
importantísima labor de apostolado de nuestro Párroco D. Jesús Cuenca, al que
todos queremos y respetamos, no sólo por lo que representa dentro de la Iglesia
Católica, sino por su calidad humana.
Estoy seguro que todos y cada uno
de los competaños cuando miremos los rostros de la imágenes de Jesús y María
en las procesiones le pediremos algo. Si, pidámosle por nuestro pueblo, por sus
Autoridades y sobre todo salud para celebrar la Semana Santa del año que viene.
Reitero a D. Jesús y los
mayordomos mi felicitación, y todos Vds. Mis queridos paisanos y amigos, les
doy las gracias más sinceras por le cariño y amistad que me dispensáis.
Semana Santa 1.993.
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